Explainer

Un día de carrera con tres cámaras: 12 subidas, cinco formatos de exportación, menos de una hora

Cómo grabo subidas en cuesta y rallies de club en Dinamarca con dos GoPro y una Insta360 X5, y dejo cada subida montada, sincronizada y exportada esa noche.

Qué grabo en realidad

Subidas en cuesta y rallies de club, sobre todo en Dinamarca. Un día típico son entre cinco y doce subidas, y cada una es corta. Una subida en cuesta se acaba en menos de dos minutos.

Llevo tres cámaras. Dos GoPro y una Insta360 X5. Una dentro del auto, las otras fuera en soportes distintos según lo que quiera enseñar ese fin de semana. Cuando graban no están sincronizadas de ninguna manera. Las arranco de una en una, dando la vuelta al auto, normalmente mientras alguien me dice que la cola ya avanza.

Así que un día fuera produce bastante más de treinta archivos de video, de tres marcas distintas, y ninguno se pone de acuerdo en qué hora es.

La parte que antes se comía la noche

Grabar nunca fue el problema. El problema venía después.

Treinta y pico archivos aterrizan en el disco con nombres como GX010045.MP4 y VID_20251004_124128_00_023.mp4. Nada en esos nombres te dice a qué subida pertenecen. Así que el primer trabajo era siempre ordenar: abrir un archivo, ver unos segundos, deducir de qué subida era, arrastrarlo a una carpeta, repetir. Luego alinear a mano los tres ángulos de cada subida, uno por uno, doce veces seguidas.

Para cuando terminaba con todo eso ya había perdido la noche y no había hecho ni un solo video. Por eso la mayor parte de mi material de un par de temporadas sigue en un disco, sin editar. No porque fuera malo. Porque ordenarlo daba tanta pereza que nunca llegaba a empezar.

De ahí salió StintBox, en realidad. Quería que la parte aburrida desapareciera.

Lo que hago ahora

Copio todo de las tarjetas a una sola carpeta y lo suelto entero de golpe. Las tres cámaras, todas las subidas, sin ordenar.

La app deduce qué archivos van juntos. Usa lo que contienen los propios archivos — cuándo se grabaron, dónde, qué dice la telemetría, a qué suena el audio — en vez de los nombres. Es el único enfoque que sobrevive a tres marcas distintas con tres esquemas de nombres distintos. Lo que devuelve es un grupo por subida, con los tres ángulos ya dentro.

Después alinea cada grupo. Ese es el paso que más me importa, porque es el que yo hacía a mano doce veces por noche. Se las arregla con las marcas mezcladas sin que yo le diga nada, y marca los que no tiene claros en vez de equivocarse en silencio.

Reviso los marcados. Suele ser uno o dos de doce, y revisar significa buscar algo que se vea en dos ángulos a la vez y avanzar unos cuadros. Luego exporto.

Cinco formatos de exportación por subida: la subida entera, un corte vertical y unos cuantos encuadres más cortos para los distintos sitios donde publico. En un día de doce subidas, todo el proceso — desde la importación hasta la exportación, pasando por agrupar, sincronizar y comprobar — está hecho en menos de una hora. La mayor parte de esa hora es la cola de exportación masticando archivos mientras yo hago otra cosa.

Lo que no me esperaba

El objetivo era sacar las subidas montadas. Lo que de verdad cambió cuánto publico es lo que viene después.

Una vez que una subida está agrupada y alineada, se queda así. Así que cuando quiero treinta segundos de un momento concreto — una curva que salió mal, un adelantamiento, la única vez que se me fue el tren trasero a la salida — vuelvo a esa subida, busco el momento y lo corto. Los tres ángulos ya están en fase, y el overlay de telemetría los sigue a todos, así que puedo cortar de la cámara interior a la de fuera en mitad de la curva y la lectura de velocidad no salta ni se reinicia.

Eso ahora me lleva un par de minutos. Antes significaba rehacer la alineación de ese clip, lo que en la práctica quería decir que casi nunca lo hacía.

El efecto práctico es que un día de carrera produce un puñado de videos terminados esa misma noche, y luego sigue produciendo clips cortos durante semanas, cada vez que quiero uno. El mismo proyecto, sin rehacer nada.

Lo que sigue llevando tiempo, la verdad

La cola de exportación. Renderizar tres ángulos con overlays a lo largo de doce subidas es trabajo de verdad para la máquina, y ningún diseño de software hace eso instantáneo. La arranco y me voy a hacer otra cosa.

Comprobar las sincronizaciones marcadas. Es rápido, pero no es gratis, y no me lo salto. Una subida desalineada por unos cuadros se ve bien en la vista previa y mal en el video terminado, y enterarte de eso después de exportar cinco formatos es peor que gastar veinte segundos antes.

Y las decisiones creativas de verdad: qué subidas vale la pena publicar, dónde cortar, qué dejar fuera. Esa es la parte en la que quiero gastar el tiempo. Es la razón entera de quitar de en medio todo lo demás.

Si tienes un montaje parecido

Dos cosas que te paso, las dos aprendidas por las malas.

Copia los archivos originales de la tarjeta y trabaja sobre esos. Cualquier cosa recortada en la app de la propia cámara, exportada desde un editor o recodificada para ahorrar espacio suele llegar con la telemetría arrancada. Se ve idéntico y cuesta mucho más trabajar con ello.

Y provoca un suceso nítido, visible y audible antes de empezar, una palmada o la puerta del auto, con todas las cámaras ya grabando. Y otra vez al final del día si puedes. Cuesta cinco segundos y convierte los montajes incómodos en fáciles.

Aparte de eso: suéltalo todo de golpe y deja que la ordenación se haga sola. Lo construí así porque sé exactamente lo que cuesta la alternativa, y lo que cuesta es una temporada de material sin editar.

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